Porque la mayoría de problemas societarios no aparecen al principio. Aparecen cuando hay beneficios, cuando entra un nuevo socio, cuando alguien quiere salir, cuando el proyecto cambia de rumbo o cuando las cosas no van tan bien como se esperaba.
Y entonces se descubre que los estatutos eran genéricos, que no hay pacto de socios, que nadie pensó qué pasaría si uno de los socios bloquea decisiones o si uno quiere vender su parte.
Un abogado mercantil no solo redacta documentos. Ayuda a pensar escenarios. A anticipar conflictos. A evitar problemas que hoy no existen… pero que mañana pueden ser muy caros.
Cómo te ayuda un abogado en la constitución de tu empresa
Asesoramiento previo y elección de la forma jurídica
Analizamos tu proyecto, tus objetivos y tu situación personal para recomendarte la estructura societaria más adecuada desde el punto de vista legal, fiscal y patrimonial.
Redacción de estatutos sociales
Redactamos estatutos adaptados a tu realidad empresarial, evitando modelos genéricos. Regulamos cuestiones clave como la entrada y salida de socios, la transmisión de participaciones, la toma de decisiones o la resolución de conflictos.
Coordinación con notaría y registro mercantil
Nos encargamos de coordinar todo el proceso con la notaría y el Registro Mercantil para que la constitución sea ágil, correcta y sin errores que puedan retrasar el inicio de tu actividad.
Alta fiscal y obligaciones iniciales
Te asesoramos en los primeros pasos ante Hacienda y otros organismos: alta censal, IAE, obligaciones contables, libros societarios y cumplimiento normativo básico.
Errores habituales cuando se constituye una sociedad sin asesoramiento
Los vemos constantemente:
Socios que no regulan nada entre ellos porque “ya nos llevamos bien”.
Estatutos copiados que no sirven cuando hay un conflicto.
Personas que creen estar protegidas y no lo están.
Bloqueos en la toma de decisiones.
Problemas fiscales por una mala configuración inicial.
Y casi siempre la frase es la misma: “Si lo hubiéramos sabido antes…”
