La palabra “reestructuración” abarca más de lo que suele imaginarse. En la práctica, no todas las empresas necesitan el mismo tipo de ajuste, por lo que analizamos cada caso antes de proponer un camino concreto.
A estas alturas, la experiencia nos ha enseñado que las soluciones prefabricadas no sirven cuando hay patrimonios, puestos de trabajo y responsabilidades legales en juego.
Reestructuración operativa y reorganización interna
Aquí, dentro de nuestro servcicio de abogados para reestructuración de empresas en Mallorca, lo que revisamos es cómo funciona el negocio por dentro. Y esto va, por ejemplo, desde la estructura de departamentos, e incluso, la asignación de funciones o la eficiencia en determinados procesos. A veces basta con simplificar áreas duplicadas o redefinir responsabilidades para recuperar equilibrio.
Reestructuración societaria y cambios en la forma jurídica
En determinados momentos, realmente conviene ajustar la estructura legal de la empresa. Y esto puede ser un cambio en el tipo de sociedad, sí. Pero también, una escisión, una fusión interna o una reorganización para separar actividades. Estas operaciones deben diseñarse con precisión para evitar responsabilidades no deseadas y proteger a administradores y socios.
Reestructuración financiera y refinanciación de deuda
Cuando el problema está más asociado al apartado económico, toca renegociar y ordenar prioridades. Ya que, un buen plan financiero puede estabilizar la empresa en pocos meses. Este proceso, lo que implica es: hablar con bancos, también revisar contratos de financiación y plantear alternativas realistas para que el negocio pueda respirar de nuevo.
